América Latina, una de las regiones más peligrosas para ejercer el periodismo

América Latina, una de las regiones más peligrosas para ejercer el periodismo

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Trece asesinatos a periodistas y reporteros gráficos se registraron en los últimos cuatro meses en Latinoamérica. De estas estadísticas -reportadas por diferentes organizaciones que monitorean las amenazas a la libertad de prensa en la región- se desprende que los países más violentos, por número de asesinatos son México (seis) y Honduras (tres). En Guatemala, Venezuela, Brasil y Ecuador también ocurrieron asesinatos a comunicadores sociales, uno en cada país entre mayo y agosto de 2012.

Al respecto, el relator especial de las Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión, Frank La Rue, dijo durante la conferencia «Seguridad, protección y solidaridad para la libertad de expresión» -realizada a inicios de este mes en Tegucigalpa- que precisamente son México y Honduras los dos países que particularmente “preocupan” porque figuran en las estadísticas mundiales por la violencia contra los periodistas. “En ambos países se registran estadísticas trágicas porque además de que hay un nivel de violencia generalizado, hay en particular un nivel de violencia contra la prensa”, agregó.

Así también, Milton Coleman el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), aseguró -durante esa misma conferencia- que “América Latina es una de las regiones más peligrosas del mundo para ejercer el periodismo pues muchos crímenes de periodistas han quedado impunes”.

En el Balance anual 2011 que elaboró la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) sobre “Los diez lugares más peligrosos para los periodistas” se informó que en América Latina ocurrieron 18 asesinatos, convirtiéndola en la segunda región más violenta después de Oriente Medio.

Por su parte, en el informe anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos 2011, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión resaltó que al menos 28 comunicadores fueron asesinados en la región durante 2011 y varios más desaparecieron o tuvieron que trasladarse de sus lugares de trabajo.

A los asesinatos se suman otros actos de violencia contra comunicadores y medios. Por estas vulneraciones la Relatoría recomendó a los Estados miembros, entre otras cosas, “realizar investigaciones serias, imparciales y efectivas sobre los asesinatos, agresiones, amenazas y actos de intimidación cometidos contra periodistas y trabajadores de medios de comunicación social. (…) Lo anterior supone la existencia de cuerpos y protocolos especiales de investigación, así como la definición y el agotamiento de hipótesis criminales relacionadas con el ejercicio profesional de la persona agredida”.

Además, la Relatoría llamó a los Estados a adoptar mecanismos de prevención adecuados para evitar la violencia contra los comunicadores, incluyendo la condena pública a todo acto de agresión y la adopción de medidas eficaces de protección para garantizar la seguridad de quienes se encuentran sometidos a un riesgo especial por el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión.

México, el país más violento para los periodistas

En México, el último crimen ocurrido fue el del reportero gráfico Arturo Barajas, de 46 años, cuyo cuerpo apareció desmembrado el 20 de agosto, en una carretera del estado de Michoacán. Barajas era un fotoperiodista que colaboraba en el Diario de Zamora y cubría asuntos relacionados con el narcotráfico.

A esta muerte se suma la del periodista mexicano Víctor Manuel Báez Chino, cuyo cuerpo fue hallado el 14 de junio en Xalapa, la capital del estado de Veracruz. Según informes de prensa local, el cadáver de Báez fue encontrado cerca a la plaza principal de Xalapa. Báez era editor de la sección de crimen de la edición digital del diario Milenio y editor de la página web Reporteros Policiacos, que también informa sobre crimen, según Milenio.

En esa misma zona de México también ocurrió la muerte de los fotógrafos Guillermo Luna, Gabriel Huge, de la agencia Veracruznews, y de Esteban Rodríguez, periodista del diario AZ, quienes fueron asesinados y encontrados el 3 de mayo de 2012 en un canal de aguas negras del municipio de Boca del Río, en Veracruz. Los dos primeros habían sido reportados como desaparecidos por sus familiares.

Según medios locales mexicanos, el estado de Veracruz es considerado como uno de los lugares más peligrosos de ese país y del mundo para ejercer el periodismo, pues solo en 2011 fueron asesinados nueve reporteros y fotógrafos en esa zona en particular. Muchos de los crímenes están relacionados a bandas vinculadas con el narcotráfico.

El 18 de mayo de 2012, el cuerpo de Marcos Ávila García, reportero del periódico El Regional de Sonora y quien había sido previamente secuestrado, fue encontrado muerto a unos metros de la carretera que conecta los municipios de Guaymas y Empalme, se presume que las razones de su asesinato están vinculadas con su trabajo. La organización Artículo 19 repudió ese asesinato y lamentó la ausencia de respuesta oportuna para salvaguardar la integridad física de Ávila García.

El Instituto Internacional de la Prensa (IPI, por sus siglas en inglés), denunció meses atrás la «masacre de periodistas» en México. Según ese organismo, a la decena de asesinatos registrados en lo que va de 2012, se suma la escalofriante cifra de 2011. Con el asesinato de 12 comunicadores sociales, ese país fue el año pasado el más mortal del mundo para los periodistas.

Honduras, el segundo país más peligroso para la prensa

El 7 de mayo de 2012 fue encontrado muerto el periodista Erick Martínez Ávila, oficial de Monitoreo, Evaluación y Relaciones Públicas de la agrupación gay, lésbico, bisexual y transexual Kukulcán. El cadáver fue hallado en una cuneta a orillas de la carretera que conduce de Tegucigalpa, la capital de Honduras. El periodista habría anunciado semanas antes su postulación a una candidatura para diputado por el partido Libre, surgido a partir del golpe de Estado del 2009, desde donde representaría a la diversidad sexual del país.

En otro caso ocurrido en ese país, el 15 de mayo de 2012, fue hallado el cuerpo del periodista Alfredo Villatoro, coordinador de noticias de radio HRN, quien siete días antes había sido secuestrado. Según los datos de medicina forense, la víctima presentaba dos impactos de bala en el cráneo, así como golpes en el rostro.

Finalmente, el 8 de julio de 2012, el periodista Adonis Felipe Bueso Gutiérrez de radio Stereo Naranja, fue acribillado en la ciudad de Villanueva. Desde noviembre de 2003 hasta la fecha, la organización C-libre mantiene en sus registros la muerte violenta de al menos 28 comunicadores sociales.

Brasil lamentó la muerte de un periodista deportivo

Pese a que Brasil es un país con bajo nivel de violencia en contra de la prensa, el 5 de julio de 2012 fue asesinado el periodista deportivo Valério Luiz de Oliveira en Goiânia, capital del estado de Goiás, quien trabajaba para la radio Oficial 820 AM y TV PUC.

Según reportó la red mundial de libertad de expresión IFEX, el asesinato de De Oliveira ocurrió a la salida del comunicador de una estación radial, cuando un sujeto a bordo de una moto le esperaba en la puerta. El periodista subió a su auto; al percatarse de las intenciones del delincuente trató de huir, pero perdió el equilibrio y se estrelló contra otro vehículo que estaba estacionado en la calle. En ese momento, su atacante se aproximó y le disparó varias veces mientras él pedía ayuda a través de su teléfono móvil. El asesino huyó en sentido contrario. A los cinco minutos llegó una ambulancia para socorrerlo, pero De Oliveira ya había muerto.

Guatemala reportó un asesinado a un periodista de televisión

El 19 de mayo de 2012, Yensi Roberto Ordoñez Galdámez, periodista de la cadena de televisión municipal Canal 14, fue encontrado asesinado en el departamento de Escuintla, al sur del país. Según medios locales, Ordóñez habría sido víctima de amenazas y chantajes relacionados con su actividad profesional; no obstante, por el momento no se ha establecido ningún móvil en este caso, aunque allegados al comunicador afirmaron que lo habrían extorsionado con una suma importante de dinero.

El periodista presentaba un programa informativo en Canal 14 y conducía un programa juvenil. Su cuerpo fue encontrado en un automóvil, con heridas de arma blanca, frente a una escuela donde daba clases. RSF pidió que no se descarte la pista profesional y que los responsables de este crimen sean identificados y juzgados lo más rápido posible.

En Venezuela fue asesinado un periodista crítico

En Venezuela se reportó un asesinato el 17 de mayo, cuando Wilfred Iván Ojeda, un columnista del periódico regional El Clarín, quien además era activista del partido opositor Acción Democrática y exmiembro de la legislatura estatal, fue encontrado muerto en la ciudad de La Victoria, estado Aragua.

Según diario El Nacional, Ojeda conducía su vehículo el 16 de mayo cuando fue interceptado por agresores no identificados. Un día más tarde, su cuerpo fue encontrado en un lote baldío, con un disparo en la cabeza, amordazado y encapuchado.

El comunicador escribió una la columna semanal «Dimensión crítica» durante 22 años. Sus textos cubrían la política local, pero no se le consideraba exageradamente crítico. Según

RSF, en ese país tres periodistas han muerto debido a su trabajo desde 2002 y se cree que la muerte de Ojeda podría haber sido perpetrada por el crimen organizado.

En Ecuador se pide que asesinato de fotoperiodista no quede impune

El 1 de julio, asesinaron con nueve tiros al cronista gráfico Byron Bolívar Baldeón Solórzano, en un crimen estilo sicariato, en el cantón El Triunfo, ubicado a 61 Km de Guayaquil. Esto ocurrió al pie del domicilio del periodista, en las calles 25 de Agosto y Vicente Rocafuerte.

Sus amigos comentan que la mayor parte de su jornada de trabajo la compartía en las oficinas del UPC -Policía- y de la Comisión de Tránsito de la localidad, por su afán de captar primicias informativas para el diario Extra y el semanario Impacto, en donde colaboraba ocasionalmente con algunas notas de crónica roja. Se especula que su relación de amistad con la policía podría ser uno de los móviles para que se haya atentado contra su vida.

La última cobertura que realizó Baldeón antes de su muerte fue al mediodía de ese domingo, en el peaje de la vía El Triunfo-Bucay, sector que había sido cerrado por familiares de un ciudadano electrocutado en el recinto La Matilde, en protesta a una supuesta falta de atención del hospital de la localidad. Cerca de las 16:00, Baldeón se dirigió a su casa para salir a pasear con su conviviente, entonces recibió una sorpresiva llamada -clave para las investigaciones policiales- que entretuvo al fotógrafo unos segundos antes de que ingresara a su domicilio. En ese instante, dos presuntos sicarios, a bordo de una moto, le dispararon nueve tiros a quemarropa.

Según Robert Burbano Llerena, forense local, ocho de los disparos tenían orificio de salida: a la altura del corazón, tórax derecho, abdomen, hipocondrio izquierdo y derecho, pierna derecha y pulmón; además los peritos hallaron una bala incrustada en su cuerpo.

La madre de Baldeón, Rosa S. y sus nietas -hijas del fotoperiodista- lloran su muerte. Rosa admite tener miedo por lo que le sucedió a su hijo y cuando fue a El Triunfo a presentar la denuncia, que permanece en la Fiscalía local con el número 431 – 2012, las personas que se le acercaban le decían que su hijo era tranquilo y que, tal vez, lo mataron porqu que presentar unas fotos de su autoría a la fiscalía para esclarecer el robo de un contenedor con televisores, por el cual se capturó en mayo a tres policías en servicio activo y a dos civiles. Baldeón se había ofrecido voluntariamente a declarar como testigo ante la Fiscalía. Aún se investigan las causas y culpables de este crimen.

Organizaciones internacionales repudian el asesinato y exigen al Estado ecuatoriano que se investigue

Varias organizaciones se han pronunciado sobre este caso. Reporteros sin Fronteras pidió a las autoridades ecuatorianas que investiguen el crimen. «Tragedias como esta siguen siendo raras entre el gremio en Ecuador, afortunadamente. No obstante, es importante que se explore de forma prioritaria la pista profesional, teniendo en cuenta algunos de los acontecimientos recientes de los que la víctima tenía conocimiento», señaló el organismo en un comunicado.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) también condenó este asesinato y pidió a las autoridades que indaguen el caso “con prontitud para juzgar, deslindar responsabilidades y conocer el móvil del crimen”. En un comunicado, el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Gustavo Mohme, repudió lo sucedido e instó a las autoridades de la provincia del Guayas a «investigar de manera expedita este crimen, esclarecerlo judicialmente y sancionar a los responsables».

Carlos Lauría, coordinador senior del Programa de las Américas para el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), aseguró que “el reportaje de Byron Baldeón sobre supuesta corrupción policial pone de relieve la vital importancia del periodismo local y los riesgos potenciales que acarrea esa labor”. Añadió: “Enviamos nuestras condolencias a su familia, amigos y colegas e instamos a las autoridades ecuatorianas a investigar este crimen de forma exhaustiva y a enjuiciar a los responsables».

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó el homicidio de Baldeón y llamó “a las autoridades a actuar de manera oportuna para establecer la autoría y las causas del crimen, juzgar y condenar a sus responsables y exigir de estos una adecuada reparación a los familiares de la víctima. La violencia contra los comunicadores no solo representa un ataque directo e inaceptable contra las víctimas sino que afecta a la sociedad en su conjunto, puesto que tiene un efecto disuasivo para el libre intercambio de información e ideas”.