A estas alturas ya no hay como andarse con eufemismos ni con medias tintas: la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) cumple los estándares internacionales o no. A medias, no sirve.

Así que los asambleístas tienen en este momento un rol histórico: devolver el derecho la libertad de expresión a los ciudadanos arrebatado por el Estado.

Es un reto para todos los partidos políticos. Todos los que se consideren democráticos, claro. Porque recordemos que la LOC actual parte de un principio autoritario: el Estado como titular del derecho a la libre expresión. Un Estado que, por lo tanto. debía estar en todo y controlarlo todo.

En desactivar esa perversión, la Comisión de Derechos Colectivos ha trabajado y ha avanzado mucho. Lo reconocemos y agradecemos. Pero hay varias bombas que están activadas y deben ser tratadas con valentía por el pleno de la Asamblea para cumplir el objetivo que todos los sectores democráticos han dicho respetar: los estándares internacionales de libertad de expresión.

Nos permitimos sugerir algunos desafíos que se suman a las líneas rojas de las libertades:

 

  1. Medios Públicos. Garantizar su autonomía financiera y su independencia editorial debe ser una prioridad. Para eso es necesario ubicar en la Ley una fórmula de financiamiento clara que no dependa de la voluntad de ningún funcionario. Hay varios métodos que funcionan en el mundo. Discutamos algunos de ellos. En cuanto a la independencia es necesario reformular la composición de un directorio para darle un carácter plenamente técnico y ciudadano.
  2. Impulsar el periodismo de investigación como herramienta en la lucha contra la corrupción. Se deben eliminar las limitaciones que subsisten en las reformas sobre información de carácter reservado, que es solo un eufemismo para ocultar datos. Principalmente hay que proteger a quienes la filtran y no castigar a quienes la publican.
  3. Memoria y reparación. No es suficiente que la nueva LOC recupere, respete y promueva derechos. Es necesario promover la revisión de lo que pasó para llegar a la verdad, justicias y reparación a las víctimas. A la final, la Ley del correísmo fue un sofisticado dispositivo para minar de forma sistemática y masiva el derecho fundamental a la libertad de expresión.
  4. Diseño Institucional. El diseño institucional es demasiado importante. Quizás se pueda aprobar las reformas a la LOC con una composición transitoria del Cordicom e incluso del Arcotel, para luego dar forma a un nuevo diseño institucional que responda a la lógica de una sociedad que desea construir una democracia plena.

Fundamedios pide a los Asambleístas que en la discusión de las reformas a la LOC prevalezca un espíritu democrático que permita profundizar las reformas para conducirnos al cumplimento pleno de los estándares internacionales de libertad de expresión.

No tenemos otro camino si queremos un país democrático y libre.