Un blog llamado “Mi vida en verde” es la muestra del compromiso y la pasión que María Gabriela Tamariz tiene por la defensa de la naturaleza y el uso racional de los recursos energéticos. En un esfuerzo personal propio, la periodista analiza, con cifras y datos estadísticos, su propio consumo de energía con el objetivo de reducir su huella ecológica a través del cambio en los hábitos de consumo.

En agosto pasado, María Gabriela Tamariz, quien es periodista de la revista Vistazo desde septiembre de 2009, obtuvo  el primer lugar del Premio Siemens 2011 Tecnologías Verdes y Desarrollo Sostenible. El artículo que mereció el galardón, que fue publicado en agosto de 2010, se refiere a varias técnicas de construcción amigables con el ambiente que están aplicándose en Ecuador, no sin antes dar una descripción general de qué define a una construcción verde y qué ahorro de recursos (agua y electricidad) se puede lograr.

El artículo incluye además testimonios de técnicos y usuarios que trabajan con sistemas de paneles solares, baños secos, recolección de agua lluvia, tratamiento de aguas servidas, jardines y terrazas verdes. “El objetivo era demostrar que en Ecuador algunos ya piensan en el medio ambiente al construir o equipar sus casas. No quedarse únicamente en ejemplos del extranjero”, dice la periodista, quien nació en Quito hace 26 años.

En María Gabriela Tamariz, el periodismo y su inclinación por defender la naturaleza dan como resultado artículos  por los que ha recibido reconocimientos. En 2009, esta joven periodista, junto a su compañera Gabriela Arévalo, obtuvo un premio en el Primer Concurso de Investigación Periodística sobre Movilidad Humana 2009, organizado por el Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes. El trabajo se título “La migración, una historia de todos». El año pasado obtuvo el primer lugar, en la edición Ecuador, del Premio de Reportaje de Biodiversidad organizado por Conservación Internacional, con el artículo “El real valor del Yasuní”.

No es casual que María Gabriela Tamariz haya desarrollado una afinidad especial por la naturaleza ya que desde niña tuvo contacto con los animales y las plantas. “Ese contacto diario  te enseña a quererlos y respetar su lucha por mantenerse vivos”, reflexiona.

Al vivir en un sitio que durante mucho tiempo permaneció despoblado, María Gabriela Tamariz fue testigo de cómo los malos proyectos de alcantarillado y la expansión de la ciudad dañaron el medio ambiente. Si a todo esto se suma el hecho de que a sus abuelos les fascina la jardinería y su papá repite a diario la importancia de no malgastar la luz, el agua, etc., uno entiende por qué le interesa las “prácticas ambientales aplicadas al día a día, de las que somos responsables cada uno”.