La fotografía estaba en sus venas. Paúl Rivas creció entre rollos de fotos y cámaras. La pasión por captar imágenes la heredó de su padre, también fotógrafo. Era natural que su aspiración fuese convertirse en fotoperiodista, una labor que cumplió durante 20 años en Diario El Comercio.

Paúl no fue un fotógrafo que se conformaba. Su trabajo le tomaba meses de preparación para tener la foto perfecta. Por ejemplo, tras las réplicas del terremoto ocurrido en 2016 en Manabí y Esmeraldas, viajó a la zona para registrar las primeras horas del acontecimiento. Y cuando en diciembre de 2017 Esmeraldas fue abatida por las réplicas del movimiento telúrico, fue a Tonsupa para evidenciar el trabajo de los pobladores para sacar a flote su localidad. Toda su vida estuvo articulada al ejercicio de su profesión.

‘Memoria: tres voces que no callan’ se recopila el trabajo de Paúl. Se trata de una exposición de casi 60 fotos, montada desde el pasado 6 de marzo en la sede la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington DC.

La exposición fue una manera de mantener viva la memoria del fotoperiodista. También de exigir justicia, verdad y no repetición. Comprende fotos de la realidad en la frontera entre Ecuador y Colombia, retratos de veteranos de la guerra del Cenepa, familiares de personas desaparecidas. Por primera vez, se publicó una galería sobre trabajadoras sexuales, un material que en vida no llegó a publicar.