Juan Javier Ortega Reyes
32 años
17 de diciembre  de 1986
Un apasionado por el fútbol y en especial por el Fútbol Club Barcelona y su estrella Leonel Messi. Javier Ortega Reyes vivió sus años de adolescencia en la comunidad de Valencia, playa de Gandía, España. Allí, cursó la secundaria, pero la nostalgia y el apego a su patria pudieron más y decidió regresar al Ecuador para iniciar con sus estudios de Comunicación Social en la Universidad Politécnica Salesiana en la ciudad de Quito.
Años más tarde, su padre, su hermano y hermana también volvieron al país. Para ese entonces Javier ya había culminado sus estudios de periodismo y había ingresado a la redacción de Diario El Comercio, primero en calidad de pasante, pero su sagacidad y sentido por la noticia le valieron el contrato definitivo en este medio, en el cual labora desde hace ocho años.
Los temas relacionados con la seguridad y la justicia siempre están en su pluma. Atento a los detalles, cauteloso y con la convicción de informar con responsabilidad lleva adelante reportajes vinculados con las leyes del país y lo hace con un enfoque humano, con un profundo respeto y apegado a lo que la ética dicta.
Aunque las características de las fuentes que cubre hacen que su jornada de trabajo se extienda hasta la noche,  trata de conjugar la pasión por el periodismo con la pasión por el balón. Los miércoles son el día marcado en la agenda para colocarse los botines, avanzar por la media cancha, armar una jugada y anotar para su equipo.
Hoy la silla de Javier en la redacción de El Comercio está vacía, su sonrisa contagiosa ya no flota por el ambiente y la solidaridad que lo caracteriza en su casa es una falta permanente para su familia. Su mascota lo echa en falta por las noches, cuando llegaba a casa, cansado de la jornada pero siempre lleno de cariño.
Su habitación está intacta desde el domingo, 25 de marzo cuando partió hacia Esmeraldas para cumplir con su trabajo. Los carteles de Leonel Messi, las banderas, las camisetas y el resto de sus artículos del club catalán reposan en este lugar al que ahora ingresan su familia, su abuela, sus primos, sus tíos, quienes no descasarán hasta que vuelva sano y salvo.