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Venezuela

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La madrugada de este 30 de abril Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, marcó el inicio de una nueva jornada política para dar fin al régimen de Nicolás Maduro. Con el apoyo de un sector de las fuerzas armadas, el político, reconocido como mandatario interino por más de 50 países (entre ellos Estados Unidos), liberó al líder opositor Leopoldo López, en arresto domiciliario desde 2017.

En lo que va de la mañana, organizaciones reportan distintas agresiones y vulneraciones al trabajo periodístico. Desde el Instituto Prensa y Sociedad (Ipys Venezuela) se denunció que el periodista Isaac González de Efecto Cocuyo fue robado y agredido por presuntos colectivos, en Petare (este de Caracas), cuando cubría en la zona.

También se han reportado fallas y bloqueos en redes sociales y plataformas digitales, como Twitter, Periscope y YouTube.

A las 11:05, Radio Caracas denunció que miembros de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ingresaron a su sede y ordenó el cese de las transmisiones. La emisora fue sacada del aire.

FUNDAMEDIOS exige el respeto al trabajo periodístico y al derecho de los venezolanos a estar informados. El derecho a la información debe ser garantizado en cualquier circunstancia, así lo establece la Constitución venezolana. No debería practicarse bloqueos ni siquiera en Estado de Excepción.

Como organización, abogar por la restauración de un gobierno democrático. Hacemos  un llamado para que la transición se haga sin violencia y que los militares no usen sus armas contra población civil.

Lo hemos advertido en jornadas anteriores. La situación en Venezuela se agudiza y, con ello, el trabajo periodístico de quienes cubren la crisis social, política y económica se complica. Insistimos en la necesidad de frenar el acoso sistemático que impide desarrollar las labores de la prensa, pilares de un sistema democrático.

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La Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios (FUNDAMEDIOS) participará el próximo miércoles, 28 de febrero, en la audiencia sobre Situación del Derecho a la Libertad de Expresión y la Libertad de Prensa en la Región Andina, que se llevará a cabo desde las 10:15 hasta las 11:15, en Bogotá Colombia.

Organizaciones de la región como el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS-Perú y Venezuela), la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) Bolivia, expondrán la situación que se viven en países como Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela. Cada uno con contextos y situaciones distintas y también aspectos en común.

César Ricaurte, director ejecutivo de FUNDAMEDIOS, abordará la situación de la libertad de expresión y prensa en el caso ecuatoriano. Las sanciones impuestas por el ejercicio de la aplicación de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC), y la apertura que ha brindado el actual gobierno de Lenín Moreno para reformarla. También, abordará, con especial interés, el caso del periodista Freddy Aponte, víctima de una furiosa persecución por parte del alcalde de Loja, José Bolívar Castillo, quien hace pocas semanas fue declarado insolvente, anunciando así su muerte civil y ratificando su condición de interdicto e incapaz de administrar sus bienes. También, se hablará de los casos de organizaciones como la FENAPE-FIP que sigue sin el reconocimiento de su legítima directiva y de la UNE a la cual aún no se le ha devuelto su personería jurídica.

Por otra parte, Adriana León, jefa del Área de Libertad de Prensa del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS Perú), tratará la censura y acoso que sufren los periodistas por parte del gobierno peruano, en el marco de una política regional y local que, en buena parte de las regiones del Perú, es ya estructuralmente mafiosa y cuya cobertura periodística se está volviendo una actividad de alto riesgo. León abordará también el caso del periodista Hernán David Choquepata Ordóñez, asesinado a tiros en su cabina radial mientras hacía la transmisión de su programa en Camaná, Arequipa, a finales de 2016.

Marcelo Miralles, presidente de la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia, comentará cómo el ambiente democrático se ve afectado por la amenaza de censura, la asfixia financiera al trabajo de los medios de comunicación y la intolerancia con los puntos de vista críticos que generan un peligroso ambiente adverso a la democracia. Además, Miralles expondrá cómo desde 2016 se libra una campaña organizada desde el Gobierno para desprestigiar a los periodistas y medios independientes.

Finalmente, Marianela Balbi, directora ejecutiva del Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, acordará la crítica situación que vive la libertad de expresión y el derecho a la información en este país latinoamericano, y cómo las leyes establecidas dentro del gobierno venezolano han vulnerado el acceso a la información y los Derechos Humanos más básicos.

Ecuador, cerró el 2017 con una cifra de 297 agresiones a la libertad de expresión, de un total de 2348, desde 2008. Fue el primer año en el que se registró una disminución de ataques, con un 40% menos frente a los casos reportados en 2016, que cerró con 491. 2017 también evidenció una marcada diferencia, en cuanto a agresiones y cifras, entre el primer y segundo semestre, producidos por un contexto político tras un cambio de gobierno que pasó de estar en manos de Rafael Correa, a su sucesor Lenín Moreno. Entre enero y mayo, el promedio de agresiones reportadas fue de 37 casos por mes, mientras que, entre junio y diciembre, se reportaron en promedio 15 agresiones, coincidiendo con el cambio de mando presidencial que se dio a partir de mayo.

Puede seguir el streaming de la audiencia por las redes sociales:

Facebook: @fundamedios
Twitter: @FUNDAMEDIOS

Y a través de www.rayuelaradio.com.

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Un llamado al gobierno de Ecuador ha suscrito un centenar de ecuatorianos, escritores, artistas, políticos, periodistas, profesionales e intelectuales, con el propósito de que el régimen de presidente Rafael Correa adopte una posición que favorezca la salida democrática, pluralista y civil de la crisis venezolana, y de respeto irrestricto a los resultados de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

Entre quienes suscriben el documento, cuya iniciativa corresponde a los escritores Iván Carvajal y Diego Cornejo-Menacho, están políticos como León Roldós Aguilera y Diego Ordóñez, economistas como Abelardo Pachano y Andrés Hidalgo, empresarias como Inés Ortiz, sociólogos y politólogos como Luis Verdesoto, Simón Pachano y Julio Echeverría, cineastas como Pocho Álvarez y artistas como Victoria Carrasco, además de conocidos docentes, abogados, educadores y profesionales de diversas áreas.

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MANIFIESTO

SOLIDARIDAD CON VENEZUELA

La historia de los pueblos de Ecuador y Venezuela está escrita con la solidaridad. Junto a Olmedo y Villamil, estuvieron Urdaneta, Letamendi y Febres Cordero en la independencia de Guayaquil, al igual que cientos de soldados del ejército de Bolívar lucharon junto a Sucre en las laderas del Pichincha para culminar la independencia de nuestra patria. Flores, el primer presidente del Ecuador, nació en Puerto Cabello. El espíritu bolivariano de los ecuatorianos enraíza en la Independencia, en la Gran Colombia, en el inicio republicano.

Por ello, lo que acontece hoy en Venezuela no puede dejarnos indiferentes. La gravísima crisis política, económica y social de Venezuela nos incumbe. Nos pronunciamos reclamando del gobierno venezolano el respeto irrestricto a la voluntad ciudadana expresada en las elecciones del 6 de diciembre pasado. Las acciones llevadas a cabo por el gobierno del presidente Maduro y por el presidente saliente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, luego de haber reconocido los resultados electorales, constituyen un grave ataque a la democracia venezolana y al futuro de su pueblo.

La crisis no se solucionará profundizando la confrontación, sino a través de la búsqueda de soluciones negociadas, en el marco constitucional y legal, aun si este deba modificarse para afianzar la democracia. El 5 de enero de 2016 debe instalarse la Asamblea Nacional elegida por los venezolanos. Su instalación crea nuevas condiciones políticas que deben contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas a los graves problemas que afronta el país.

Los gobiernos de América Latina no pueden permanecer ajenos al destino de Venezuela. La no injerencia y el respeto a la soberanía de los estados no pueden justificar que se ignore la gravedad de la crisis que afecta a un pueblo hermano. El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, ha adoptado una clara posición de defensa de la democracia y los derechos humanos, a la vez que ha pedido la liberación de los presos políticos, posición que debería concitar el apoyo decidido de los gobiernos, de UNASUR y de otros organismos de la región, a fin de apoyar el esfuerzo de los venezolanos para superar la crisis que les arruina.

Los escritores, artistas, políticos, profesionales, intelectuales, hombres y mujeres democráticos que suscribimos este manifiesto, exhortamos al gobierno del Ecuador a que adopte una posición que favorezca la salida democrática, pluralista y civil a la crisis venezolana, y de respeto irrestricto a los resultados de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

Ecuador, 4 de enero de 2016

Diego Cornejo-Menacho, escritor
Iván Carvajal Aguirre, escritor
Bonil, caricaturista
Miguel Rivadeneira, periodista
Manuela Picq, profesora universitaria
Juan Andrade Heymann, escritor
Abelardo Pachano, articulista, economista.
Diego Araujo Sánchez, escritor
Alejandro Querejeta Barceló, escritor
Leonardo Valencia, escritor
Rocío Madriñán, escritora
Bruno Sáenz, escritor
Mario Campaña, escritor
Vladimiro Rivas Iturralde, escritor y profesor universitario
José Ayala Lasso, embajador
René Báez, economista y escritor
Mauricio Alarcón-Salvador, abogado
Andrés Hidalgo, economista
Antonio Velasco, médico
María de la Paz Vela Z., economista
León Roldós Aguilera, abogado, profesor universitario
Gabriela Panchana Briones, comunicadora y abogada
Luis Verdesoto, sociólogo
Pocho Álvarez W., cineasta
Inés Ortiz V., empresaria
Diego Ordóñez, político y columnista
Antonio Aguirre Fuentes, psicoanalista
Wilfrido H. Corral, profesor universitario
Gonzalo Ortiz Crespo, periodista e historiador
Santiago Carcelén Cornejo, cineasta
Carlos de la Torre, sociólogo
Freddy Barros, periodista
Cristina Burneo Salazar, docente universitaria
Karina Marín, investigadora
Xavier Michelena, editor
Magdalena Cuvi, psicóloga
Reiner Hübenthal, ingeniero mecánico
Miguel Molina Díaz, escritor y periodista
Carlos Tutivén, profesor universitario
Julio Echeverría, politólogo
Diego Cifuentes G., fotógrafo
Diego Ribadeneira Orellana, ingeniero
Rosa Olivia Llerena Páez, filóloga
Ana Lucía Alvear Cruz, arquitecta
Simón Pachano, politólogo
César Antonio Bermeo N., ingeniero
Luis López López, arquitecto
Fernando Tinajero, escritor
María José Calderón, profesora universitaria
Ruth Gordillo Rodríguez, profesora de Filosofía
Fernando Carvajal, profesor jubilado de la U. De Cuenca
Roberto Passailaigue Baquerizo, educador
Carolina Portaluppi Castro, docente
Gina Portaluppi B., docente
Consuelo Albornoz Tinajero, periodista e investigadora
Sonia Rodríguez Jaramillo, docente universitaria
María Cristina Monsalve, profesora universitaria
Farith Simon Campaña, profesor universitario
Patricio Moncayo, profesor universitario
David Santillán, artista
Genoveva Mora Toral, crítica e investigadora
Jeannine Zambrano Z. Profesora universitaria
Johnny Jara Jaramillo, escritor
Cristóbal Zapata, escritor
Victoria Carrasco, artista plástica
Iván Cruz, crítico y curador de arte
Maricruz González, educadora
Hernán Ibarra, sociólogo
Marcelo Báez Meza, escritor
Genoveva Mora Toral, crítica de artes escénicas
Ruth Gordillo, profesora universitaria
Dolores Padilla, socióloga
Alexandra Ayala Marín, periodista
Carlos Castro Riera, jurista, profesor universitario
Joaquín Hernández, filósofo.
Alexandra Landázuri , psicóloga
Adolfo Blum, profesor universitario
Fernando Balseca, profesor universitario
Rosalba Rodríguez, asesora de publicaciones científicas
Norman González, profesor universitario
Jéssica Jara Bravo, psicoanalista
Rafael Romero, sociólogo
Carlos Fabra Ordóñez, doctor en Química
Milagros Aguirre, periodista
Angelita García, activista de DDHH
Santiago Cevallos, profesor universitario
Ekaterina Ignatova, escritora y traductora
María Augusta Vintimilla, profesora universitaria
Francisco Muñoz Jaramillo, sociólogo
Myriam Burneo Calisto, agente de ventas de turismo
Gustavo Ramírez Amat, médico psiquiatra
Enrique Rojas Sánchez, profesor universitario
César Ricaurte, activista de DDHH
Luis Vivanco, periodista
Carla Maldonado, periodista
Santiago Roldós, actor, director y escritor de teatro
Lucy Freire, ingeniera MBA

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La crisis de Venezuela en 1 minuto, recuento de la BBC /Publicado hoy por diario El Nacional

Los regímenes de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro se han encargado de actualizar la relación entre militarismo, propaganda de Estado y represión social. Un coctel que no es original y que ha sido aplicado en otros tiempos y lugares. Usar la comunicación con ánimo de apuntalar una guerra para defender lo que sea,  contribuye a que las relaciones sociales se vayan  fracturando a través de la confrontación violenta, el miedo, y la imposibilidad de manifestar de forma democrática opiniones diversas.

Que las imágenes que nos llegan desde Venezuela, durante este febrero y marzo de 2014, nos recuerden a un campo de batalla no es casual, pues se trata de una repulsa colectiva a formas de agresión que son reforzadas por la propaganda de Estado. Asimismo, lo que para estas fechas ocurre en Ucrania y Turquía  da cuenta de formas de protestar y testimoniar con tecnologías móviles, que usan referencias similares, un lenguaje que apela a poderosos elementos de la cultura popular global, que trasciende fronteras y comparte reclamos y afectividades. En este contexto los videos y las fotografías han devenido en formas de narración colectiva de los hechos en términos de inmediatez visual y emocional. Esto nos lleva a reconsideraciones acerca del lugar de las imágenes al momento de documentar situaciones políticas conflictivas.

A continuación algunas anotaciones respecto a las formas en las que la guerra oficial mediatizada está siendo respondida por los ciudadanos comunes en Venezuela y otras partes del mundo.

La guerra propagandística

En la guerra no se conocen términos medios. Hay bandos en conflicto que se organizan entre “aliados” y “enemigos”, siendo los primeros los que monopolizan la comunicación, al punto de quererles aplicar a los demás sus verdades tal si se tratara de un medicamento para curar el pensamiento divergente, que equivaldría a una enfermedad ideológica. A este nivel resulta emblemático el clásico “modelo de la aguja hipodérmica” del estudioso de la propaganda Harold Lasswell, que se resume en las preguntas ¿quién dice qué?, ¿a quién?, ¿a través de qué canal?, ¿con qué efecto? En la guerra propagandística siempre se trata de conseguir un efecto, un “impacto”,  produciendo y circulando mensajes como si fueran proyectiles dirigidos a la conciencia colectiva. Claro está que la “aguja” de Lasswell en los hechos ha abarcado elementos que comunican represión en las calles: garrotes de goma, bombas lacrimógenas, y unidades antimotines.

Hay quien pudiera decir que mi interpretación de la guerra es dicotómica, en blanco y negro. Mis observaciones vienen  desde el análisis de la comunicación. En otras palabras, me enfoco en lo que se dice, cómo se lo dice y aparece en los medios masivos y las redes sociales. Sería ingenuo negar que las relaciones de poder tengan matices y dinámicas complejas. Se sabe que dentro de las filas chavistas hay facciones distintas o que en los grupos opositores al régimen de Nicolás Maduro hay desencuentros y liderazgos en conflicto.  Sin embargo, la guerra propagandística oficial ha terminado por llevar las cosas a niveles extremos de maniqueísmo y emocionalidad. Y ese fenómeno limita la posibilidad de un debate  pacífico, en términos democráticos, que a la final pudiera serle de mayor utilidad a la sociedad venezolana. Pero al momento eso no es posible debido a la agresión mediatizada y la represión policial.

En la turba la diversidad de opiniones termina por naufragar, los matices en la argumentación desaparecen, tal como desaparecen las individualidades cuando se ve un ejército avanzar como un bloque compacto.

Cuando se diseñan campañas de propaganda el objetivo fundamental es persuadir, conseguir un determinado efecto, apelando a la manipulación y a mensajes repetitivos. Es un lugar común, pero uno muy útil, decir que nadie posee la verdad absoluta. Por tanto, se requieren espacios de discusión democrática  para tratar de hallar soluciones que nos permitan resolver los problemas del presente y las incertidumbres del futuro. Aquí el tema de la libertad de expresión es un factor básico, pues contribuye a dinamizar ese debate que toda sociedad requiere. No obstante, a menudo un gran énfasis en la propaganda de Estado es síntoma de una reducción de los ámbitos en que los distintos grupos que integran la sociedad puedan decir sus propias versiones.

De acuerdo al diccionario Oxford, propaganda significa “Información, especialmente parcializada y engañosa, usada para promover una causa política y un punto de vista” .  Determinar si hay engaño y en qué consiste depende de la posición que uno ocupe y cómo mire las cosas. Si una camarilla disfruta de los beneficios del poder y no lo quiere dejar es posible que defienda la propaganda oficial como si fuera la palabra de Dios,  mientras que manifestantes en las calles, desde sus improvisadas trincheras, podrían reclamar por qué esa propaganda esconde ciertos asuntos.  De eso se trata el debate democrático, de confrontar tesis oficiales con la perspectiva de otros sectores de la sociedad, de modo que la defensa a ultranza o la denuncia de la propaganda no sea la prioridad, sino la búsqueda de consensos a través de la confrontación de tesis. Lo sucedido en Ucrania puede ilustrar el problema de que se limite la discusión en la esfera pública. Víktor Yanukóvich, el depuesto presidente de Ucrania, en sus mensajes oficiales llamaba a la austeridad en tanto que en su vida privada gozaba de los lujos de un millonario a costa de dineros públicos. Las imágenes que ahora circulan de los ricos aposentos de Yanukóvich contrarrestan lo que en su momento fue la propaganda de su gobierno.

Es obvio que si la comunicación se concibe como encuentro entre bandos opuestos, dentro de una concepción bélica, mis ‘enemigos’ no querrán aceptar mi opinión convertida en la Verdad y, por tanto, habrá que engañarlos, como se engaña a un oponente en un juego de ajedrez: mediante una estrategia lo convenzo de un falso objetivo para confundirlo y derrotarlo. Ya lo dice Sun Tzu con aplastante concisión: “el arte de la guerra es el arte del engaño”. Una de las formas de fraguar un engaño es ocultar información a la sociedad para que esta se incline por las perspectivas oficiales. Una estrategia así es la que ha puesto en marcha el gobierno de Nicolás Maduro.  En estos días la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) le ha hecho saber a todos los proveedores de internet en Venezuela que sin demoras deben bloquear el acceso a páginas  web que ofrezcan contenido que contradiga los mensajes gubernamentales.

La guerra urbana mediatizada

El engaño puede subsistir, a través de costosos estudios de opinión pública, la contratación de estrategas con afiebradas y estresadas mentes que consumen su tiempo para saber cómo ensuciar la honra ajena y desprestigiar a los opositores, y millonaria publicidad. Sin embargo, en esta época el escrutinio ciudadano se ha intensificado gracias a la posibilidad de registrar y hacer públicos sucesos que tratan de ser filtrados por la censura oficial. Para extender las metáforas bélicas, se puede decir que la maquinaria de guerra mediática estatal termina por alentar a un oponente equivalente a una guerrilla urbana mediatizada, que cada vez que puede se encarga de desenmascarar ocultamientos. Eso, por ejemplo, es lo que sucedió con el caso deMarvina Jiménez Márquez, quien durante las protestas de finales de febrero de 2014 fue  brutalmente golpeada  por una miembro de la Guardia Nacional Bolivariana (el video se puede ver aquí), suceso que fue grabado y hecho público en Internet, al tiempo que fue acusada por las autoridades por el delito de agredir a tres funcionarios públicos. Lo que no entiende un poder autoritario, como el que ahora rige Venezuela, es que a pesar de la represión y el ánimo de crear un consenso a fuerza del garrote y el miedo, la sociedad se las arregla para decir lo suyo aunque sea eludiendo bombas lacrimógenas y balas perdidas.

La guerra mediática que fue a dar en la vida cotidiana de los venezolanos ha producido un sinnúmero de imágenes que parecieran venir de un diálogo directo con películas que aluden a conflictos bélicos y futuros apocalípticos. Esto no debería sorprender en la medida en la que mensajes producidos de forma comercial son apropiados y re-significados en distintas sociedades y culturas, un fenómeno que ha sido estudiado en Latinoamérica por académicos como Néstor García Canclini y Jesús Martín Barbero.

Entre las referidas imágenes hay dos secuencias emblemáticas. La primera tiene que ver con la caravana que organizó en febrero de 2014 el Gremio de Motociclistas Venezolanos para respaldar al presidente Nicolás Maduro (para ver estas imágenes haz clic aquí). A manera de interpretación se puede descomponer ese mensaje en varios elementos, que quizás fueron tomados en cuenta por quienes diseñaron mediáticamente dicha manifestación de apoyo. Por una parte está la referencia a la motocicleta como instrumento de poder, autonomía y dominación masculinos, al estilo de las películas ‘Easy Rider’ (1969), ‘Mad Max’ (1979) o ‘Terminator 2’ (1991); un ícono que resuena en lacultura machista latinoamericana y los roles de poder que promueve. El uso de tal referencia cultural no es nueva dentro de la propaganda bolivariana: Una motocicleta, manejada por el coronel Chávez con la destreza con la que se doma una yegua, fue utilizada en algunas de las imágenes publicitarias de la campaña presidencial de 2013. Si bien los motociclistas que participaron en la caravana llevaban globos y banderas blancas para manifestar una actitud pacifista, tal gesto puede considerarse como una suerte de cosmético para suavizar el lúgubre significado que la motocicleta ha adquirido en la última década en Venezuela y que opera como advertencia para las opositores, pues es el vehículo favorito de los delincuentes para cometer robos y asesinatos. Al respectose pueden leer aquí las declaraciones del alcalde del municipio Los Salias de Miranda, cercano a Caracas, quien a pesar de su adscripción chavista reconoce que las motocicletas son usadas a menudo por los criminales.

La segunda secuencia proviene de los dramáticas acciones emprendidas por el general retirado Ángel Vivas, quien decidió atrincherarse en su casa después de que el presidente Maduro ordenara su detención acusándolo de incitar formas de protesta violenta en contra del gobierno venezolano.  En un momento, Vivas se valió de una megáfono para amplificarse cuando exclamaba “Derecho a la legítima defensa”,  como en un acto para permitirse a sí mismo un medio de comunicación improvisado para alzar la voz. En otro momento Vivas se apostó con una ametralladora en los altos de su casa, tal si fuera un soldado listo para defender un territorio de un ejército invasor (aquí se puede ver a Vivas arengando a sus vecinos). Lo ocurrido con Vivas repite el fenómeno del opositor o crítico de un régimen despótico convertido en “enemigo”, acosado, arrinconado y obligado a tomar acción de formas desesperadas. Es que la lógica de la guerra mediáticatransforma a individuos y grupos en combatientes, pues no admite la pluralidad periodística, el debate informado, peor aún la crítica.  Y la realidad comienza a ser narrada por sus protagonistas en base a un improvisado libreto que toma la imaginería del cine para comunicar: la efigie de Vivas con su ametralladora enfrentando solo la arremetida de los invasores recuerda a películas como Braveheart (1995) y la saga de filmes sobre Rambo.

A manera de conclusiones:

  • La propaganda es una manifestación de violencia mediática propia de regímenes con una predisposición al abuso del poder, que en un momento pudieran devenir en dictaduras, tal y como sucede en el caso venezolano.
  • La propaganda llevada al extremo se corresponde con  sociedades en las que, entre otros factores, el sistema de justicia ha perdido su autonomía y se utiliza para perseguir a quienes se consideran opositores, hay el ánimo por implantar a como dé lugar la verdad oficial limitando la libertad de expresión, y se estimula al nivel oficial la polarización social entre los aliados y los enemigos de un proyecto político.
  • Cuando impera la propaganda y su lógica de guerra se auspician métodos violentos para resolver los problemas y se legitiman las conductas agresivas. Si bien la violencia mediática no es la única causa una sociedad violenta, es un elemento sintomático de una. No es casualidad que Venezuela esté en la lista de los cinco países más violentos del mundo, de acuerdo a estudios del Observatorio Venezolano de Violencia, cuyas cifras han sido cuestionadas por el régimen de Nicolás Maduro. Una conducta que ha sido vista por sectores de la sociedad civil como un ánimo poco transparente que viene de años atrás y que fuera iniciada por Hugo Chávez.
  • Quienes enfatizan la negación de ciertas realidades a través de la propagandaquieren explicar y resolver todo en las pantallas: En enero de 2014, Maduro sostuvo que una de las principales causas de la violencia en Venezuela se debía a las telenovelas, los videojuegos y la película Spider-Man.

Por Christian Oquendo