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Nosfaltantres

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El pasado 26 de marzo el equipo periodístico de El Comercio viajó a la frontera norte de Ecuador para investigar distintas situaciones de violencia que se reportaron en Mataje. Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra fueron secuestrados y asesinados en la frontera colombo-ecuatoriana. El Colectivo Nos Faltan 3, en honor al primer aniversario del secuestro y asesinato de sus colegas, desarrollará una serie de eventos que buscan rendir homenaje a los periodistas y abrir espacios de diálogo y análisis en torno a la seguridad del gremio.

Compartimos con ustedes la agenda de eventos:

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La mañana del 26 de marzo, familiares y colegas del equipo periodístico de Diario El Comercio secuestrado y asesinado en la frontera norte de Ecuador ofrecieron una rueda de prensa en la Plaza Grande, en el Centro de Quito. En el lugar los asistentes conmemoraron el primer aniversario del suceso y exigieron al Gobierno de Lenín Moreno respuestas concretas en torno a la muerte de Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra.

Frente al Palacio de Carondelet, Yadira Aguagallo, expareja del fotógrafo Paúl, afirmó que los familiares y su equipo legal han exigido a la Fiscalía General del Estado que no se cierre la investigación en torno al asesinato de los comunicadores. “Hemos insistido a la Fiscalía que cambie su horizonte de investigación”, añadió.

“Lo más duro ha sido tener que vivir sin mi hijo y el resto del equipo” sentenció Galo Ortega, padre de Javier. Él se presentó al plantón con una cadena alrededor de su cuello y pecho como símbolo del encierro padecido por el equipo durante el secuestro, y el peso del doloroso proceso que han vivido los familiares de las víctimas.

Para Ricardo Rivas, hermano de Paúl,  “la visión de reparación de las autoridades ecuatorianas fue muy corta”. El docente detalló que el accionar del Estado ecuatoriano en el caso ha sido deficiente, insensible e indignante, agregando que el hecho de que no exista un pronunciamiento oficial a sus demandas no hará que el país se olvide de este terrible atropello a los Derechos Humanos.

“Es una visión muy limitada, que piensa que los familiares solo buscamos favores económicos y lo que se busca exclusivamente en este caso es la verdad y la no repetición”, agregó Aguagallo.

Los familiares de las víctimas concuerdan en que durante el último año ha  primado una política de silencio alrededor del crimen contra el equipo periodístico. Los mismos sostuvieron que se han reunido con distintos asambleístas y otros funcionarios, sin embargo ninguno ha tomado el reto de fiscalizar las acciones de las autoridades que estuvieron al mando durante el secuestro.

Ricardo Rivas, Yadira Aguagallo y Galo Ortega esperan ansiosos el informe del Equipo de Seguimiento Especial de la CIDH, creado para investigar este suceso. Anhelan que este instrumento sirva para llegar a la verdad no solamente en Ecuador sino también en Colombia.

Durante toda la semana, se realizarán varias actividades de vigilia para conmemorar al equipo.

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Javier Ortega fue un apasionado del fútbol, de Lionel Messi. Al hacer periodismo, seguridad y la justicia fueron los temas que lo motivaban.

Atento a los detalles, cauteloso y con la convicción de informar con responsabilidad, publicó reportajes potentes, apegado a un enfoque humano y al respeto de lo que la ética dicta.

En honor a la vida de Javier Ortega, los periodistas Susana Morán, Estefanía Cely, Emerson Rubio y Diego Cazar locutaron notas que Javier publicó en Diario El Comercio.

Susana Morán
Medidas tomadas desde el 2010 no frenaron a microtraficantes


Emerson Rubio
Ecuador rastreó un año al excapo del cartel de medellín 



Estefania Cely

Narcos reclutan a pescadores por USD 70000

Diego Cazar
Jefe de las FARC vendía droga a mafias locales 

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Efraín Segarra, ‘Segarrita’, nació en Pasaje, provincia de El Oro, en 1957. A los 5 años llegó a Quito con su familia. Aquí se quedó, se enamoró, tuvo dos hijos: Patricio y Christian, y forjó una carrera como conductor profesional. Efraín fue asesinado un mes antes de cumplir 60 años, en abril de 2018. Durante 16 años transportó equipos periodísticos para cubrir el acontecer noticioso.

Patricio Segarra relata que su padre estaba por jubilarse el año pasado. Lo haría en mayo. Mientras tanto, don ‘Segarrita’ estaba a disposición del oficio, cuando “el deber llama”. Antes de salir a su última cobertura, en marzo de 2018, se confesó nervioso con sus dos hijos. Efraín viajaría a San Lorenzo (Esmeraldas), hacia la frontera norte, donde se vivía una serie de hechos violentos. A las 19:15 del domingo 25 de marzo, tuiteó: “Buenas tardes rumbo a San Lorenzo, el trabajo nos llama. Un abrazo”.

“Sentí miedo la última vez que lo vi”, recuerda su hijo mayor. Fue a su casa y le dijo “Mijo,  necesito que me prestes una maleta”. ‘Segarrita’ estaba muy nervioso. “Oye pa, apenas llegues llámame, dime cómo estás, irán con cuidado”, le aconsejó Patricio. Él respondió que se quedarían en el mismo hotel de siempre, que los chicos hacen sus coberturas con la policía y los militares. “En el fondo, él tenía la confianza de que, si estaba militarizada la zona, no iba a pasar nada. Pero estaba nervioso. Sí me dio una sensación rara porque incluso les dieron chalecos antibalas. Fue complicado”, reconoce.  

Efraín Segarra se integró a la planta de conductores de Diario El Comercio en 2002. Este medio lo reconoció como uno de los profesionales con mayor experiencia, debido a su participación en diversas coberturas. Por ejemplo, transportó a periodistas y fotógrafos a las zonas afectadas por el terremoto de Manabí y Esmeraldas, en abril de 2016. También presenció junto a sus compañeros los procesos eruptivos del volcán Cotopaxi.

Patricio cuenta que su padre siempre hablaba de sus experiencias en cobertura. “Nos contaba que él llevaba a los chicos a la zona y que lo hacía era dejarlos en el área de entrevistas y esperarlos o regresaba después de unas horas cuando ellos terminaban su trabajo”. Por eso cuestiona los acontecimientos en torno al secuestro del 26 de marzo. “No es lógico que la camioneta haya quedado botada en un lado, que los documentos de mi papá hayan quedado ahí. Nunca fue lógico lo que dijo la Fiscalía”.

El legado de Efraín Segarra es el compromiso con el quehacer periodístico. “Mi viejito” le decían algunos, no por su edad -tenía 60 años- sino porque trataba a sus compañeros de “mijos”. “La muerte de ellos o el sacrificio que hicieron de traer información sobre el estado de una población que alejada, aislada y sin recursos es mucho. Los nombres de mi Papá, Javier y Paúl  quedarán inmortalizados. Ellos eran periodistas. Si ellos estuvieran aquí con nosotros, no quisieran que ningún periodista viva lo que lo que ellos vivieron”, enfatiza Patricio.

‘Segarrita’ dejó una colección de ‘selfies’ en redes sociales. Compartimos aquí la evidencia de su amor por la carretera y las coberturas:

 

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La fotografía estaba en sus venas. Paúl Rivas creció entre rollos de fotos y cámaras. La pasión por captar imágenes la heredó de su padre, también fotógrafo. Era natural que su aspiración fuese convertirse en fotoperiodista, una labor que cumplió durante 20 años en Diario El Comercio.

Paúl no fue un fotógrafo que se conformaba. Su trabajo le tomaba meses de preparación para tener la foto perfecta. Por ejemplo, tras las réplicas del terremoto ocurrido en 2016 en Manabí y Esmeraldas, viajó a la zona para registrar las primeras horas del acontecimiento. Y cuando en diciembre de 2017 Esmeraldas fue abatida por las réplicas del movimiento telúrico, fue a Tonsupa para evidenciar el trabajo de los pobladores para sacar a flote su localidad. Toda su vida estuvo articulada al ejercicio de su profesión.

‘Memoria: tres voces que no callan’ se recopila el trabajo de Paúl. Se trata de una exposición de casi 60 fotos, montada desde el pasado 6 de marzo en la sede la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington DC.

La exposición fue una manera de mantener viva la memoria del fotoperiodista. También de exigir justicia, verdad y no repetición. Comprende fotos de la realidad en la frontera entre Ecuador y Colombia, retratos de veteranos de la guerra del Cenepa, familiares de personas desaparecidas. Por primera vez, se publicó una galería sobre trabajadoras sexuales, un material que en vida no llegó a publicar.

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Actualización:  Este miércoles 13 de febrero los familiares de Efraín, Javier y Paúl enviaron una carta a Guillermo Botero, Ministro de Defensa de la República de Colombia para hacer oficial la entrega de la investigación periodística de ‘Rehenes’ y pedir colaboración del Ministerio para aclarar las circunstancias en las que se dieron los hechos.  Los puntos principales que los familiares quieren tratar con el ministerio es la liberación del equipo periodístico el 28 de marzo con el objetivo de tener claro que fue lo exactamente sucedió ese día, la negociación que existió y cual fue el rol que tomó el estado colombiano y la colaboración que hubo entre la policía colombiana y ecuatoriana en los operativos durante el secuestro.

Mediante la carta piden amplificar la información enviada desde la cartera del estado colombiano con relación a los operativos de la zona.
CARTA NOSFALTAN3 COLOMBIA 13 DE FEBRERO 2019

La mañana de este lunes 4 de febrero, Yadira Aguagallo, Ricardo Rivas y Galo Ortega, familiares del equipo periodístico de Diario El Comercio asesinado hace 11 meses, se refirieron públicamente al contenido del libro ‘Rehenes’. La publicación, de los periodistas María Belén Arroyo y Arturo Torres, revela información en torno al porqué de la ejecución de Efraín Segarra, Javier Ortega y Paúl Rivas.

“Ha sido el periodismo ecuatoriano, no la justicia ecuatoriana, quien nos ha dado más respuestas”, dijo Aguagallo. Los familiares agradecieron a los autores del libro por traer a la luz datos de absoluta relevancia sobre lo que sucedido con el equipo entre marzo y abril de 2018.  

Uno de los temas principales que recoge el texto son los operativos que existieron de parte del Estado colombiano y ecuatoriano a partir del momento en que se supo sobre el secuestro de los periodistas. La pareja de Paúl Rivas explicó que existen contradicciones entre las autoridades sobre la fecha, hora y lugar del asesinato. En la investigación periodística, se abordan las operaciones de parte de la Policía de Colombia que se iniciaron en territorio ecuatoriano, mientras el equipo de prensa estaba en cautiverio en la frontera entre ambos países. Aguagallo expresó que esto desencadenó el asesinato e instó a las autoridades a dar una explicación detallada sobre todos los operativos.

Ricardo Rivas explicó que lo que se encontró en la camioneta en que se trasladaban los periodistas fueron las credenciales de uno de ellos y todo el equipo de fotografía de Paúl Rivas, lo que indica que no se bajaron del vehículo por voluntad para hacer cobertura. El hermano del fotoperiodista expresó su descontento con el trámite para la lectura de huellas digitales de la camioneta así como las grabaciones que existen de la cámara de seguridad de la casa de la madre de alias Guacho.

Los familiares también se refirieron a la liberación de las víctimas que se iba a concretar el 28 de marzo del 2018. Diario El Tiempo de Colombia informó sobre la negociación al respecto. Sin embargo, en su momento el entonces ministro del Interior, César Navas, sostuvo que no era cierto. Pero en ‘Rehenes’ se confirma que sí existió la negociación. “Se nos mintió a los ecuatorianos, se nos tuvo que haber informado por lo menos a nosotros como familiares sobre lo que estaba sucediendo”, acotó Aguagallo.

En los próximos días, los familiares viajarán a Colombia para reunirse con la Fiscalía colombiana para evaluar las investigaciones que se siguen. Rivas anunció que la información recopilada en el libro se enviará a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que el Equipo Especial de Seguimiento (ESE) la incluya. “El Gobierno nos ha ido mintiendo sistemáticamente sobre la vida de nuestros familiares. El error fundamental fueron las mentiras”, expresó Rivas.

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Rehenes’ fue el protagonista del foro Periodismo en situaciones de riesgo, organizado este 18 de enero por FUNDAMEDIOS y la Universidad San Francisco de Quito (USFQ). Se trata del título del libro que el próximo 31 de enero María Belén Arroyo y Arturo Torres presentarán. El texto responde a la pregunta ¿por qué ejecutaron a los periodistas de Diario El Comercio?

Los cofundadores del portal Código Vidrio dieron detalles de su trabajo periodístico. Para empezar el proyecto, Torres, exeditor de El Comercio; y Arroyo, editora política de revista Vistazo; se plantearon seis preguntas que se convirtieron en las hipótesis de la obra. “El secuestro y asesinato de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Ortega es consecuencia de algo, no es fortuito. El ocultamiento en todo este proceso ha sido sistemático», indicó el periodista de investigación.

¿Por qué los secuestraron? ¿Qué pasó con Ortega, Rivas y Segarra en las primeras 48 horas? ¿Ellos fueron a entrevistar a Guacho? ¿Por qué pasaron a Mataje? ¿Por qué los ejecutaron? ¿Cuándo?, son varias de las interrogantes que se responden.  «El reto era tomar distancia para reportear. Es ahí cuando más nos apegamos al método: trabajo de campo, comprobación de hipótesis, apegarnos al rigor de los hechos y contrastar fuentes», explicó el cofundador de Código Vidrio.

Arroyo acotó que “el ejercicio de reportear parte de la capacidad de preguntar por qué. Eso me hace buscar las respuestas». En ese contexto, Lynne Walker, finalista del premio Pulitzer, también intervino en el encuentro. La estadounidense añadió que la frontera es una región dinámica, donde pasan cosas buenas y malas. «Hay historias que buscar. Narcotráfico, lavado de dinero, migración, trata de personas también confluyen en esa zonas».   

Iván Flores, exeditor de Diario La Hora, moderó la conversación. El periodista con experiencia en coberturas de narcotráfico, seguridad, política enfatizó en que la lucha por la verdad tiene sus rigores. Resaltó la importancia de hacer del periodismo una continuidad de esfuerzos para contar historias humanas que van más allá de las miradas militares, oficiales…

 

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La noche de este 21 de diciembre, el presidente de Colombia, Iván Duque, confirmó que Walter Patricio Arízala Vernaza, alias ‘Guacho’, estaba muerto. En Twitter, añadió que fue abatido por los “héroes de Colombia. Le dije al pueblo ecuatoriano que el crimen de los tres periodistas no quedaría en la impunidad”.

El narcoguerrillero era el líder de la disidencia de las FARC, Frente Óliver Sinisterra, responsable del secuestro y asesinato, en abril pasado, de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, miembros del equipo periodístico de Diario El Comercio. La Fiscalía de Colombia comunicó que el disidente murió en la vereda Peña Caraño, en Llorente, zona rural de Tumaco, Nariño.

La mañana de este sábado 22 de diciembre, Ricardo Rivas, Yadira Aguagallo, Galo y Andrea Ortega se pronunciaron ante el más reciente acontecimiento. La noche del viernes, autoridades colombianas les comunicaron que Arízala murió. Después de este contacto, la Presidencia del país vecino oficializó el anuncio. Autoridades de los ministerios de Justicia y del Interior de Ecuador también contactaron a las familias.

“Reconocemos el trabajo que ha desarrollado el Gobierno y La Fiscalía de Colombia. Pero bajo ningún concepto es motivo de celebración haber perdido una vida humana. Es fundamental reconocer que con la muerte de Guacho y Pitufín se va mucha información relevante para el esclarecimiento del caso”, dijo Ricardo Rivas, hermano del fotoperiodista Paúl.

En esa misma línea, Yadira Aguagallo, pareja del fotoreportero, enfatizó en que, tras la muerte del narcoguerrillero, no cabe el cierre de las investigaciones. “No fue solo alias Guacho. Alrededor de la estructura delictiva Óliver Sinisterra existen otros personajes que deben ser capturados hasta desmantelarla”. Los familias de las víctimas coinciden en que hasta que no se desclasifiquen todos los documentos, no se agoten todas las líneas indagación ni se determinen responsables a todos los niveles no es posible dar el caso por cerrado.

César Ricaurte, director ejecutivo de FUNDAMEDIOS, indicó que desde la organización se insistirá en la necesidad de avanzar en las investigaciones a todo nivel. «No queremos que los gobiernos piensen que con este hecho se satisface la necesidad de verdad y justicia”, acotó.»

La realidad de los habitantes de la frontera norte del país es otro asunto pendiente para ambos gobiernos. A ello apuntan las declaraciones de Galo Ortega, padre del periodista Javier, quien conmina a las autoridades a preocuparse de esas personas que, en sus palabras, son víctimas de esas lacras dedicadas al narcotráfico.

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“El Gobierno debe saber que no es un caso en que puede pasar la página y callarse. Nosotros vamos a seguir luchando frente a frente, codo a codo hasta llegar a la verdad”, dijo Ricardo Rivas, la noche de este 12 de diciembre cuando se le preguntó ¿cómo hacer para que el asesinato de Paúl, Javier y Efraín no quede impune?

“No es un caso de tres periodistas, es un caso que va mucho más allá. La lucha ahora no es por nuestros familiares, ya tenemos los cuerpos, ya sabemos donde están, la lucha es sobre la seguridad para los periodistas que trabajan en zona de riesgo”, reflexionó.

FUNDAMEDIOS y los colectivos Nos Faltan 3 y Periodistas sin cadenas coorganizaron un conversatorio que ahondó en la postura de los familiares del equipo periodístico de Diario El Comercio frente a la respuesta del Estado ecuatoriano en torno a las investigaciones.

En la charla participaron Ricardo Rivas y Diego Cazar, periodista de los colectivos que llevan adelante una indagación periodística para determinar por qué se produjo el secuestro y asesinato.

Moderado por Desirée Yépez, directora de Contenidos de FUNDAMEDIOS, el conversatorio giró en torno al manejo de documentación durante la investigación del caso y los mecanismos y pasos a seguir de los familiares y periodistas.

Ricardo Rivas expresó que las audiencias en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) del pasado 6 de diciembre fueron lamentables. “Cuando estás ahí, te sientas y comienzas a dimensionar que los ojos de todo un continente están ahí. Uno espera que las personas estén a la altura de este evento, y no fue así”, dijo. Explicó que el Estado Ecuatoriano, uso sus cortos 10 minutos de presentación para cuestionar a la CIDH y pedir que se archiven las medidas cautelares. “Buscábamos un gobierno que se duela, que sea sensible, que quiera llegar a la verdad. Lo menos que esperas es eso. Sentia verguenza, muchas de las personas que estaban en la mesa del estado se las veía inquietas con lo que presentaba el procurador. Seguramente el discurso no se planteó en las mesas de trabajo”, habló.

Diego Cazar compartió la opinión de Rivas y expresó que lo que se vivió en las audiencias fue una presentación en busca de la protección a un gobierno o a alguien dentro de ese gobierno. Acerca de el manejo de documentación y hechos presentados por el estado en la audiencia Cazar dijo “Cualquier argumento era posible para que la información fuera frenada, recaudada, confundida o negada. El estado es responsable. Si hablamos de el Fiscal Toainga, el debería dar los documentos que validan todo lo que se ha dicho”, refiriéndose a lo que el Procurador Iñigo Salvador expuso en la CIDH como su afirmación de que el asesinato sucedió en tierras Colombianas así como la supuesta apertura absoluta del estado con las familias en cuanto a la recopilación de documentos. “No es correcto que se haya dicho con gran cinismo que se les dio a los familiares todo el acceso. Lo que entregó el gobierno fueron documentos absolutamente inútiles”, dijo el periodista.

Cazar, frente al tema de acceso a la información y el futuro de esta investigación, dijo que se han hecho varios pedidos de documentación e insumos  al estado que no han tenido respuesta. Hizo también un enfoque importante en la zona donde ocurrió el asesinato “Lo que ha ocurrido es para entender que aquí tenemos una provincia totalmente desprendida que vive situaciones terribles, que ha sido descuidada. Por qué la descuidan? Qué hace que el estado no pueda tener presencia?” dijo. Diego también expresó que como periodistas debemos exigirnos a nosotros mismos as como exigir al estado que se garantice nuestra seguridad porque las investigaciones y coberturas tienen que seguir. “ No vamos a dejar de contar historias”, concluyó.

 

El conversatorio se cerró con el tema del anuncio que dió Galo Ortega, padre de Javier, en la rueda de prensa de los familiares donde dijo que está dispuesto a someterse a una huelga de hambre en caso de que la investigación no avance. Frente a esto, Ricardo expresó “El ser humano no tiene límites, y si se trata de buscar la verdad más aún. Esta no es la primera vez que Galito intenta hacerlo, la primera nosotros nos opusimos porque queríamos agotar todas las instancias. Es difícil porque que puedo yo decirle a un padre cuando ha perdido a su hijo en este tipo de circunstancias?” dijo. Cerró diciendo que lo que buscan los familiar es agotar todas las instancias antes de llegar a este tipo de situación y que no se cansarán ni conformarán con una pseudo-verdad que es la que el estado ha dado. “Hay que ir al fondo con convicción, con decisión, con fortaleza. Respeto mucho la posición de Galito”.

 

 

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La mañana de este 12 diciembre, Yadira Aguagallo, Ricardo Rivas y Galo Ortega, familiares del equipo periodístico de Diario El Comercio asesinado en abril pasado anunciaron su postura frente a la respuesta del Estado ecuatoriano en torno a la investigación del caso. El 6 de diciembre las familias y el procurador Íñigo Salvador se encontraron en el 170 Periodo de Sesiones Públicas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington DC.

Yadira Aguagallo, pareja del fotoperiodista Paúl Rivas, expresó que los familias están muy indignadas al saber que, después de ocho meses del crimen, el Estado pide archivar las medidas cautelares. Se “está buscando dejar este asesinato en la impunidad. Si dejamos que eso se consiga, estamos dando apertura absoluta a que nunca se responda por otros periodistas”, dijo. Además, pidió públicamente al fiscal Wilson Toainga, responsable de la investigación, que exponga información y evidencia que respalden la afirmación del Procurador de que el asesinato no ocurrió en Ecuador, sino en territorio colombiano.

Ricardo Rivas, hermano mayor del fotógrafo, se refirió a lo “lamentable” de la audiencia ante la CIDH. “El Estado ecuatoriano no respondió a ninguna pregunta sobre la investigación. Esto nos dejó con muchas dudas respecto al caso”, expresó. Rivas mencionó la falta de información en torno a la supuesta liberación de los periodistas y la negociación del Gobierno ecuatoriano con los narcoguerrilleros. “El Gobierno no tenía la obligación de negociar, pero indicó que lo iba a hacer. Y si no quería hacerlo, nosotros hubiéramos actuado diferente y nuestros familiares seguirían con nosotros”.

Galo Ortega, padre del periodista Javier, anunció que incluso considera iniciar una huelga de hambre -en el momento oportuno- para exigir al Estado justicia en el crimen. Aguagallo añadió que a las autoridades no les interesa que se investigue más porque existe algo de fondo que el gobierno no quiere que se conozca.

El pasado 30 de noviembre, César Ricaurte, director ejecutivo de FUNDAMEDIOS solicitó a la Defensoría del Pueblo la vigilancia del debido proceso de la investigación que desarrolla la Fiscalía en torno al caso. Manifestó su preocupación por las observaciones realizadas por el Equipo de Seguimiento Especial (ESE) de la CIDH. La institución aprobó el pedido.