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¿Cuál es el origen del silencio impuesto?

por | Abr 7, 2014 | Informes | 0 Comentarios

Algunas anotaciones a propósito del libro ‘La Sicología de la Dictadura’ de Fathali Moghaddam

Que en un país la propaganda reine y se limite la posibilidad de tener comunicaciones libres, en escenarios dictatoriales o que comienzan a serlo, son asuntos que requieren un análisis desde varias dimensiones, entre ellas la de la sicología social.

Ese es el objetivo que tuvo Fathali Moghaddam, académico de origen iraní, profesor y director del Departamento de Sicología  y del Programa de Resolución de Conflictos de la Universidad de Georgetown, al escribir la ‘Sicología de la Dictadura’ (2013, todavía por publicarse en español).   Moghaddam se formó académicamente fuera de Irán, sin embargo pudo experimentar de primera mano lo que es vivir en un régimen dictatorial como el de Ayatola Khomeini (1979-1989), aparte de haber analizado durante décadas el fenómeno de la dictadura en múltiples países en relación a sus causas y repercusiones sociales.

Lo que sigue a continuación es un reseña de la ‘Sicología de la Dictadura’ acompañada de mis preguntas  a la luz de lo que sucede en Latinoamérica y, específicamente, en Ecuador. Mi interés es exponer algunas de las tesis centrales del libro desde la perspectiva de cómo regímenes autoritarios van limitando la posibilidad de comunicarse abiertamente, al tiempo que reemplazan la diversidad de voces con propaganda y ceban una cultura del miedo. Esta reseña no debe considerarse como una acusación en el sentido de que en Ecuador ahora se vive una dictadura; esa clase de conclusiones se las dejo al lector. Más bien, mi intención es que se dé una discusión necesaria, que quizás podría operar a manera de alerta, para que una dictadura  o algo semejante no vuelva a enraizarse en el Ecuador, tal y como ocurrió en décadas pasadas; hechos que han sido casi olvidados por la frágil memoria colectiva.  Empecemos.

Algunas definiciones básicas

Moghaddam critica que los estudios que se conocen acerca de las dictaduras se centran sobre todo en el tema de las ideologías, y soslayan el hecho de que  existen niveles irracionales, sicológicos y emocionales que vive una sociedad sometida, que no tienen que ver necesariamente con las ideas que defiende un régimen despótico. En otras palabras, la gente no se expresa abiertamente por miedo a ser víctima de la violencia de Estado. Esto se diferencia de países democráticos en los que las ideologías tienen una función más  activa y sirven para argumentar y defender por qué un gobierno toma ciertas decisiones.

  • Preguntas: ¿Ya somos partícipes de una cultura del miedo? ¿A causa del temor por ser blanco de represalias hemos dejado de decir algo –guardarnos nuestras opiniones políticas en una reunión social- o aparentamos estar de acuerdo con un régimen en las calles –vamos a una “marcha de apoyo” a regañadientes- por temor a perder un trabajo en el aparato burocrático del Estado?

El término dictadura tiene sus orígenes en la constitución de la antigua república romana, cuando a un líder se le daban temporalmente poderes extraordinarios para conducir Roma durante una emergencia. Un caso emblemático de esta clase de prácticas fue la manipulación de los poderes de emergencia que puso en marcha Hitler para llevar a Alemania de la democracia a la dictadura en la década de los años 30.

De acuerdo a Moghaddam, en términos generales, la dictadura y la democracia pueden ser evaluadas de acuerdo a niveles de “apertura”: las dictaduras son relativamente cerradas, mientras que las democracias relativamente abiertas. Es decir, las democracias permiten que los ciudadanos critiquen y promuevan el cambio de los líderes políticos, en tanto que las dictaduras no.

  • Preguntas: ¿Qué tan abierto a las críticas  es el actual régimen? ¿En qué medida un proyecto de re-elección indefinida   puede socavar una democracia?

También es factible analizar las distinciones entre lo que es o no es una dictadura desde la perspectiva del estado de derecho: las dictaduras  no se adhieren a él en tanto que las democracias sí. En consecuencia, y más allá de la clase de leyes que existan, la democracia se refuerza cuando todos los ciudadanos son tratados por igual ante la ley, mientras que en las dictaduras las leyes se aplican a unos pero no a otros.  Sin embargo, para Moghaddam el problema con este enfoque, que el llama “formalista”, es que hay países en los que las leyes refuerzan  sistema dictatoriales, como en el caso de Rusia e Irán. Por tanto, para él es preciso aplicar un enfoque “substantivista” del estado de derecho. Este plantea que aparte del debido proceso el estado de derecho debe implicar los derechos fundamentales de los seres humanos como han sido expuestos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

  • Preguntas: ¿Se puede sostener que durante el actual Gobierno ecuatoriano se han aplicado las leyes relativas a la comunicación de la misma forma a todos los individuos y organizaciones? ¿Es posible argumentar que los miembros del Gobierno no han sido sancionados al igual que otros ciudadanos por sostener cierta clase de opiniones de forma pública? ¿La libertad de expresión está siendo protegida de manera efectiva por la aplicación de la nueva Ley de Comunicación?

Moghaddam sostiene que existe una línea continua entre dictadura y democracia, un horizonte en el que pueden ser localizadas distintas formas de gobierno. Esta ubicación es dinámica en la medida en la que una sociedad puede ser democrática y luego mutar en una dictadura o viceversa. Para el referido autor dictadura es el régimen en el que:

(a) manda una sola persona o un grupo de personas que no fueron designadas a través de elecciones libres y justas y no pueden ser removidas de sus cargos por elección popular, que manejan un aparato de seguridad que reprime a la oposición;

(b) no hay ninguna independencia de las funciones legislativa y judicial;

(c) las leyes y regulaciones reflejan más los deseos del dictador o el grupo en el poder, que la voluntad popular;

(d) hay un alto nivel de control sobre el sistema educativo, los medios de comunicación, y la sociedad civil.

  • Preguntas: ¿En el horizonte que media entre los extremos de la dictadura y la democracia, dónde crees que se ubica el Ecuador? ¿Estamos lejos de vivir una dictadura?

El modelo de la plataforma a la dictadura

Para explicar el surgimiento de una dictadura Moghaddam propone lo que el llama “el modelo de la plataforma a la dictadura”. Este modelo tiene dos etapas: en la primera una serie de factores crean una oportunidad para que un dictador potencial llegue al poder; en la segunda ese individuo aprovecha tales circunstancias sociales y políticas y empieza a dirigir un país. Esto quiere decir que en cualquier momento histórico siempre hay individuos con tendencias dictatoriales, pero se les tiene que presentar un contexto favorable para que las apliquen.

Etapa 1. En base a extensas revisiones de literatura científica, Moghaddam resume en su libro algunas características de contextos sociales y políticos que sirven de plataforma para un potencial líder con tendencias dictatoriales:

  • Los miembros de una sociedad se sienten amenazados y consideran que el futuro es incierto, lo que los lleva a reaccionar centrándose en su propia cultura, tradiciones y valores. En consecuencia, se vuelven intolerantes respecto de quienes no concuerdan con las ideas de la mayoría y empiezan a apoyar liderazgos ideológicamente dogmáticos  (no importa si son de derecha o izquierda);
  • Existe la percepción social de que existe una amenaza externa –una nación extranjera con objetivos imperialistas de dominación, por ejemplo-, lo que justifica al nivel interno el apoyo a lideres autoritarios, la represión a los críticos al régimen y la restricción de las libertades y el establecimiento de una sociedad más cerrada .
  • La preocupación colectiva de que la identidad de una nación, los aspectos que hacen diferente a una sociedad –como las creencias religiosas, la “heredad territorial”, la “dignidad nacional”  y el idioma-, está siendo amenazados. Factores que ponen en riesgo a la identidad colectiva  llevan a la gente a manifestarse en distintas formas, que van desde el sentimiento de indefensión hasta la radicalización y acciones violentas.

Etapa 2. De acuerdo a Moghaddam hay factores situacionales que favorecen la idea de que una dictadura es la solución a los problemas de un país:

  • En ocasiones a un futuro dictador se le presenta una oportunidad para hacerse con el poder cuando recibe el apoyo de miembros de élites –grupos empresariales, por ejemplo- que sienten que un régimen no les permite gozar de más oportunidades  o están en competencia con otras facciones.
  • La presencia de instituciones que tienen características anti democráticas como resultado de dictaduras previas o factores históricos que no favorecen practicas democráticas, por ejemplo un pasado colonial.
  • La relevancia de instituciones militares en una sociedad. Existe evidencia que  con frecuencia las fuerzas armadas han sido la base de dictaduras. Al respecto es notorio lo ocurrido en diversos países sudamericanos en el siglo XX.
  • El objetivo de ciertos grupos de mantener una “cleptocracia”,  de la raíz griega  “manía por quitar” o robar, es decir la corrupción organizada en los más altos niveles del Gobierno. Moghaddam llama “pequeños dictadores” a los mandos medios y bajos de un Gobierno que a cambio de apoyar  una dictadura reciben toda clase de beneficios.  Entre estos pequeños dictadores se encuentran los miembros de los servicios de inteligencia y las fuerzas de choque que protegen al dictador y controlan a los opositores en las calles.
  • Para Moghaddam todas las dictaduras de corte nacionalista necesariamente desarrollan y mantienen enormes aparatos burocráticos a los que el resto de los ciudadanos no pueden criticar. Este proceso se orquesta para adoctrinar, regular y organizar a distintos grupos para que defiendan la dictadura. La burocratización de la vida diaria es uno de las profundas influencias sicológicas y fundamentos de un régimen dictatorial.   Un ejemplo histórico de este fenómeno es lo que ocurrió durante la vigencia de la ex Unión Soviética.
  • Hay crisis sociales que crean las condiciones para ciertos liderazgos de corte autoritario emerjan. Así,  el fascismo en Europa fue una de las consecuencias de la Gran Depresión económica que comenzó en el año  1929  y que produjo una ola de desempleo y angustia social durante la década de los treintas del siglo XX, hechos que luego generarían el apoyo a lideres ‘salvadores’ como Benito Mussolini en Italia o Francisco Franco en España.   Moghaddam también anota que los dictadores inventan  o exacerban crisis, tal si fueran shows mediáticos, para enfatizar que ellos son la solución en momentos de incertidumbre.
    • Preguntas: ¿En qué medida la crisis bancaria de 1999 y el declive que ocasionó en la década siguiente, en las instituciones democráticas y partidos políticos, ha preparado el terreno para que nos acerquemos a un escenario dictatorial? ¿Te parece que los factores que constituyen la “plataforma a la dictadura” ya se han presentado o están comenzando a manifestarse en el caso del Ecuador?

Sicología social y dictadura

Moghaddam señala, a través de varios capítulos de su libro, algunos aspectos en los que una sociedad es adoctrinada de modo que acepte la figura de un dictador sin cuestionar la manera en la que dirige un país. Aquí ciertos factores clave:

  • Toda sociedad tiene símbolos sagrados que aluden a valores muy importantes para una sociedad –la bandera o un el lugar donde ocurrió una batalla independentista. Lo que resulta distintivo de las dictaduras es que el líder supremo, no un objeto o un lugar, se convierte en un portador de los valores sagrados de una nación. Esto fue lo que ocurrió con Mussolini (Italia), Hitler (Alemania), Stalin (Unión Soviética), Mao (China), Khomeini (Irán), Gadafi (Libia), y la dinastía Kim (Corea del Norte), quienes devinieron en semi-dioses infalibles que tenían que ser obedecidos. Es decir, la palabra de estos dictadores era el equivalente a la palabra de un dios y la rebeldía era igual a cometer un pecado. En las dictaduras se le hace a entender a la gente que es mortal a través de amenazas continuas de violencia, represión y muerte; una pedagogía del miedo puesta en marcha para que todos acepten la ideología del régimen y el carácter cuasi divino del líder supremo (al respecto es relevante el caso del comandante Hugo Chávez, quien después de fallecido, de acuerdo a las versiones oficiales en Venezuela, empezó a aparecerse en cuevas y en la forma de pájaros).
  • El rol del dictador como un portador de valores sagrados se refleja en que su imagen se vuelve omnipresente en forma de fotografías, pinturas, estatuas, películas, vallas publicitarias, entre otros tipos de representación. El espacio público es invadido con imágenes del líder supremo (al respecto se puede consultar un artículo  anterior que escribí acerca de Muamar Gadafi) que incluso empiezan a entrar en el espacio doméstico como afiches o a través de las imágenes de la televisión. Esto provoca en la gente la impresión de que está siendo constantemente vigilada por el semi-dios e incluso puede limitar la posibilidad de pensar y actuar de manera independiente.
  • De acuerdo a Moghaddam la ideología que defiende una dictadura sirve principalmente para mantener un sentido de unidad al nivel de las élites que gobiernan. En cambio, lo que previene al común de la gente de derrocar a un dictador no es una ideología, sino el temor a procesos judiciales, el encarcelamiento, agresiones físicas o incluso la muerte.
  • Este último aspecto se profundiza con la cultura del silencio que caracteriza a la esfera pública en una dictadura. Las dictaduras fortalecen los servicios de inteligencia y a menudo actúan de forma paranoica pensando que en todos lados hay espías y traidores. Estas dinámicas producen un declive respecto a lo que se puede decir de forma pública. Las quejas acerca de la ineptitud y corrupción de un gobierno comienzan a desaparecer del contenido de los medios de comunicación y la gente se abstiene de tratar estos temas para evitar represalias. En estas circunstancias, cada individuo se convierte en una isla, incapacitado de discutir y comunicarse con los demás. Así, el aislamiento ceba la cultura del miedo y el silencio.
  • La contraparte de está situación es la propaganda que crea la imagen ilusoria de un manejo eficiente del Estado. En su estudio Moghaddam se refiere específicamente al supuesto “milagro de la economía alemana” durante el Tercer Reich, un hecho que no ha sido cuestionado de forma suficiente por los historiadores. El punto es que el aparato de propaganda de Hitler se encargó  de difundir una serie de mitos acerca de las finanzas de su país que no concordaban con la realidad. De acuerdo a Moghaddam el problema radica en que las dictaduras tienden a ser ineficientes porque las decisiones se toman de manera vertical, no hay oportunidad para discusiones abiertas, peor aún para las críticas, que son factores necesarios para producir  mejores soluciones.  Una de las características de los dictadores más consumados es su liderazgo omnipresente: actúan como si pudieran opinar y decidir sobre todos los aspectos de la vida de un país.

Preguntas finales a manera de conclusiones:

¿Existe en el Ecuador una cultura del miedo y el silencio que permite que predominen las versiones oficiales sobre toda clase de hechos? ¿Es posible afirmar que el aparato de propaganda del Gobierno ha creado una versión  mitológica que se desentiende de ciertos problemas notorios y reales que ya afectan al Ecuador?¿Tenemos un presidente que es representado en la propaganda como un ser infalible que sabe todo y “está en todo”? ¿La verdad oficial ha comenzado a operar como una especie de “verdad divina”? ¿Existe un diálogo  democrático que le permite a la sociedad civil organizada discutir en la esfera pública cómo se está  manejando el país? Las respuestas a estas preguntas pueden darnos una indicación de la calidad de la democracia en el Ecuador.

Fuente consultada:
Moghaddam, Fathali M. (2013) The Psychology of Dictatorship. Washington, DC. American Psychological Association.

Por Christian Oquendo

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