18449769_10213081371013428_960738790_n

Fue estigmatizada por el presidente Rafael Correa como “gordita horrorosa” en 2007. Sin embargo, la periodista Sandra Ochoa, quien dejó este mundo físico la tarde del 10 de mayo de 2017 por los efectos de un cáncer, ha sido célebre, no solo por ser la primera reportera en increpar al Primer Mandatario por no responder preguntas de interés público, sino también por su trayectoria periodística y su talento para contar historias, así como por su profesionalismo y solidaridad, según han destacado sus compañeros y amigos.

La trayectoria de Ochoa incluye haber ganado el primer lugar del Premio Nacional de Periodismo Jaime Mantilla Ortega en 2005, por un reportaje  titulado: “Por la puerta trasera hacia Estados Unidos: un feroz viaje de inmigrantes en el mar”, que fue publicado en The New York Times. Además, Ochoa fue corresponsal en diario El Universo en Cuenca y una de las primeras corresponsales para Fundamedios en la zona austral. También fue editora general del semanario El Pueblo, de Gualaceo, reportera de radio Visión de Cuenca y docente universitaria.

El periodista cuencano Rubén Morocho, compañero de micrófonos en radio Visión y amigo personal de Ochoa, destacó su profesionalismo y calidad humana al considerar que “La gordita”, o “La Osita”, como la llamaban de cariño, era una persona muy solidaria, no solo con su familia, sino con sus colegas periodistas y la gente de la calle, con la que compartió hasta sus últimos días, desde su trabajo como reportera. Morocho destacó que su amiga era una persona alegre, que le gustaba bailar, cantar y reír. También alguien muy profesional y cumplia su trabajo a cabalidad, y siempre trataba de ser justa y buscar la verdad, por lo que, según dijo, no solo él y sus familiares y allegados han lamentado su muerte, sino toda la ciudad de Cuenca que está consternada con la noticia.

Ochoa falleció a los 44 años, en los que se dedicó a contar historias, aunque, según cuentan sus allegados, desde muy joven tuvo vocación religiosa y hasta ingresó a un convento para convertirse en monja, aunque luego prefirió estudiar periodismo y jurisprudencia, hasta obtener una Maestría en Docencia en la Universidad de Cuenca, y un Diplomado en Periodismo por la Universidad de Loja.

Fundamedios lamenta profundamente la muerte de Sandra Ochoa y se solidariza con sus familiares y amigos. Su fallecimiento es una pérdida para el periodismo ecuatoriano, no solo por su profesionalismo y solidaridad, sino por su calidad como ser humano.