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El lenguaje peyorativo y popular de Carlos Ochoa

por | Oct 2, 2013 | Informes | 0 Comentarios

La semana pasada, Fundamedios presentó un análisis del discurso del periodista y ahora candidato a la Superintendencia de Información, Carlos Ochoa. Esta es la continuación de ese informe, que recurre nuevamente a los planteamientos teóricos del lingüista holandés Teun van Dijk para desentrañar los mecanismos que usa Ochoa en su discurso. Estos reportes se basan en 15 columnas de opinión del periodista, que fueron publicadas en el periódico “PP El Verdadero” durante el 2012 hasta septiembre de este año. Puede acceder al primer informe aquí.

La acusación como estrategia

Una estrategia fundamental que señala van Dijk para legitimar un discurso es la “transferencia”, que sirve como mecanismo para focalizar la perspectiva justa de un actor mediante la acusación y detrimento de otro. Por ejemplo, la aseveración de Carlos Ochoa en que señala que son los medios privados quienes han regulado la información históricamente, para legitimar a la Ley de Comunicación como el único medio que permitirá una justicia imparcial: “Controlan la información a su antojo… La regulan, la invisibilizan… La modelan… Crean lo que, muy convenientemente denominan como “opinión pública” y que solo es, su muy particular e interesado, punto de vista”.1

En otro momento continuará al referirse a medios privados: “Una ley que pone fin, no solo a sus excesos, sino también a sus abusos (…) La nueva ley garantiza la libre expresión”. 2

Si bien existe un cuestionamiento y debate sobre las aplicaciones regulativas que propone la Ley de Comunicación para los medios, Ochoa se encarga en su discurso de voltear las perspectivas y mostrar a la ley como instrumento de defensa ante la injusticia inherente de los medios privados.

Otro caso emblemático de transferencia en el discurso de Ochoa es su modo de acusar la terminología con la que los medios privados se refieren al bloque legislativo mayoritario: Los medios mercantilistas informaron que el “bloque oficialista” aprobó la polémica Ley de Comunicación, como si ese bloque, al que se refieren siempre de manera peyorativa no representara a la mayoría de los ecuatorianos”. 3

Descartando el mal uso de los tiempos verbales, Ochoa desnuda su inconsecuencia en el discurso cuando señala a los medios de tratar siempre peyorativamente al “bloque oficialista”, mientras él, en su tercera palabra los ha caracterizado como “mercantilistas”, y como hemos visto anteriormente ya han sido puntualizados con términos como: “Agoreros del desastre” o “miserables”. Cabe preguntarse ¿Quién está siendo constantemente peyorativo para referirse al otro?, ¿quién muestra su virulencia y prejuicio discursivo?

 La transferencia que utiliza Ochoa le sirve además para legitimar una postura totalitaria al afirmar que el “bloque” representa a la mayoría de ciudadanos, pero ¿qué sucede con el porcentaje que cuestiona esa representación, acaso no poseen el derecho de un respetable disenso?

Una de las características semánticas del discurso de Ochoa es su uso dellenguaje popular. En el capítulo dedicado a los Tópicos, el profesor y teórico Daniel Prieto clasifica entre ellos a los refranes como “lugares sociales”. En los artículos del periodista hay diversos ejemplos:

 “En buen romance, Dios los cría… Y el diablo los junta… Decía mi abuelita…”; “En buen romance, como decía mi abuelita, todo queda en familia”; “se cierra… punto… no money… no play…”; “Tantas veces, cobran sus propietarios… No money… No play…”; “En buen romance… Como decía mi abuelita… Se puso al ratón… A cuidar el queso…”; “No hay plazo que no se cumpla… Ni deuda que no se pague… Decía mi abuelita…” Más claro no canta un gallo, como decía mi abuelita…”. 4

 Cada uno de estos lugares comunes citados son de diferentes artículos, aunque pudiese parecer que todos provienen del mismo. Esto demuestra su repetitividad. Su objetivo es la identificación. En este sentido, Prieto define a la injerencia inmediata como:

 “A partir de algunos detalles, de unos pocos indicios, se pretende sacar conclusiones definitivas sobre un ser o una situación. En este caso la inferencia lleva a menudo a generalizar juicios más que peligrosos”. 5

El refrán como mensaje condensado de la sabiduría popular es conclusivo en el discurso de Ochoa, en sus argumentos lo utiliza para cerrar párrafos o artículos porque funciona como un mensaje, tantas veces escuchado, que es incuestionable para el lector.

Ochoa utiliza la figura de la “abuelita” para producir en la audiencia un acercamiento emotivo, un recuerdo familiar que influya más en la capacidad emocional del lector que en su razonamiento lógico. La utilización desmedida de este recurso busca penetrar en la receptividad del lector, convencerlo mediante la repetición. Para usar el lenguaje de Ochoa, la cita de Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Además de escandalosas faltas ortográficas, mal uso de comas, tildes, errores de coherencia sintáctica, Ochoa en su discurso abusa de signos de admiración e interrogación –otra falta improcedente en la gramática–. Por ejemplo: “¿¿¿Libertad de expresión???  ¿¿¿Libertad de prensa???”; “¡¡¡Cuánta hipocresía!!!”. 6

O incluso en títulos como este: “Cargamontón¡¡¡”. Su uso pretende un refuerzo gráfico en el discurso. Ochoa jerarquiza las formas para entrar en la ideología de su audiencia. La importancia semántica con que usa los lugares comunes se fija en la mirada del lector al combinarla con una morfología exagerada de signos. Es un mensaje reforzado gráficamente. A este respecto, en el acápite sobre análisis sociopolítico, van Dijk señala que la expresión de una manera determinada tiene el fin de preparar la mente de otras personas, en su grupo, para compartir conocimiento, actitudes e ideologías (van Dijk, 1996).

El grupo de Ochoa son todos los potenciales lectores que se referencian en su discurso. El periodista al delimitar el abuso sígnico condiciona al lector a fijarse en ciertas palabras o términos para inducirlo a una idea. En este caso, al referirse a los medios privados: La libertad de expresión, de prensa son una interrogante (expresada como ironía), pero su hipocresía es una afirmación. Van Dijk recuerda que la función social que realizan los discursos es la “reproducción de prejuicios7. Resaltar así ciertos términos busca también entonces, inscribir una idea en el lector, de su reiteración se condicionará su permanencia. Una frase con la que terminan varias veces los artículos de Ochoa es casi un slogan del oficialismo: “Prohibido olvidar”. La repetición sistemática de ideas crea comportamientos comunes, ideologías.

Uno de los puntos más importantes de análisis que realiza van Dijk es el del “control de la estructura sintáctica” y apunta a que aquí se manifiesta una representación diferencial entre grupos. Afirma que: “El orden de aparición en la secuencia oracional de un tema negativo ocupa generalmente el lugar del sujeto de la oración. Y existen por supuesto maneras de desfocalizar el tema desplazándolo a otros lugares de la oración”. 8

Analicemos entonces la estructura sintáctica en los casos en que Ochoa se refiere a la “prensa mercantilista”. Aquí, los nombra y luego los deja como un sujeto tácito que comete “abusos”:
  • Como apoderarse de la opinión pública para defender al sistema económico al que representan”.
  • “Como someter a linchamiento mediático a quienes los cuestionan”.
  • “Como el de la mayoría de los dueños de la radio y televisión, que se adueñaron de las frecuencias, formando monopolios”.9
En otra ocasión utiliza el pronombre demostrativo, que denota mayor distancia, como sujeto tácito para caracterizar a los medios “dependientes del poder” en su vileza: “Aquellos que aplaudieron la entrega de nuestra soberanía”. 10

En este punto cabe destacar una acotación importante que van Dijk señala en su análisis sobre el estilo, y que Ochoa realiza permanente en sus artículos: Utilizar los demostrativos “estos, esos, aquellos”, para referirse a la prensa privada. Van Dijk dice: “Hay, entonces, una manera de marcar la distancia social a través del uso de pronombres y demostrativos; en lugar de usar nombres, usan pronombres demostrativos”.11

También existen otros momentos del discurso en que Ochoa señala directamente al sujeto y lo acusa: “La prensa mercantilista mueve, orquesta y financia, el descrédito de nuestro país”.12

Evidentemente Ochoa no solo caracteriza al principal opositor de su combate político como “negativo”, sino que lo peyora, lo denigra, lo denosta o lo escinde con los demostrativos para presentarlo aún más ausente para los lectores.

Los verbos posteriores al sujeto que utiliza para caracterizar a los medios privados no son arbitrarios, son seleccionados en su connotación negativa, y otorgan una idea tendenciosa sobre ellos, verbigracia: “apoderarse, someter, adueñar, mover, orquestar, financiar”. Si esta concepción de los medios no condiciona al lector a la creación y validación de prejuicios seríamos ingenuos.

El otro punto de análisis es el de la disposición sintáctica de los actores que Ochoa defiende o protege en su discurso, van Dijk lo explica en su acápite de las “superestructuras esquemáticas de los titulares”, cuando hace referencia a que la persona sobre la que se quiere hablar aparece en una situación prominente en la oración; pero se debe disponerlo de otra manera si se quiere presentarlo en una situación pasiva. (van Dijk, 1996).

Revisemos el siguiente caso que, a diferencia del sujeto peyorativo señalado anteriormente, nos muestra un objeto pasivo, sintácticamente desplazado en la oración para señalar su carácter inocente y honesto; lo importante en la frase es destacar su incorruptibilidad en la primera línea.

 “Lo importante es que no exista complicidad ni tolerancia, y en este caso como en otros, ha sido el propio presidente quien,  una vez conocidos los hechos, ha exigido la renuncia de Delgado y todas las acciones que correspondan…”.13

Lo dicho, queda validado cuando en el siguiente párrafo se enfatiza sobre la probidad de los actos, en desmedro del abuso de confianza. No hay sujetos agentes sino como invisibilizados, el objeto pasivo es redomado en su honestidad. El párrafo es un refuerzo del anterior para enfatizar un discurso que ataca a los actores que Ochoa desprecia y exalta en quienes cree.

Esto demuestra que se actuó de buena fe… No tiene la culpa el que confía en la palabra de las personas que engañan, sino en quien lo hace, abusando de la confianza y el apoyo recibidos, en este caso al más alto nivel”. 14

Conclusiones: 

En los artículos de Carlos Ochoa hay características reiterativas: Crasos errores ortográficos; falta de coherencia sintáctica; el desvalor de la gramática en función de la morfología; la redundancia de lugares comunes; el empleo de procesos de transferencia sintáctica para anteponer como sujeto y agente a los actores que Ochoa ataca agresivamente, y disponer como objetos inocentes o víctimas a quienes estén de acuerdo a sus posturas; el uso retórico desmedido de figuras de repetición que sirvan para configurar un mensaje pero más aún para convencer al lector de prejuicios que el autor expone en sus textos. Todo esto construye un discurso tendencioso, carente de objetividad, pero sobretodo peligroso en la creación de prejuicios, que la comunicación global no debería admitir.

El discurso de Ochoa es temerario, sesgado, desbocado en su parcialidad. Los medios privados están constantemente satanizados, lo que crea en la audiencia un referente de desprecio. La hipérbole en el vituperio de lo privado, eleva a lo público y condiciona al lector, mediante un discurso esquemáticamente repetitivo, a aceptar el discurso oficial. El vehículo para que este discurso se convierta en ideología es mediante una reiteración desmedida de su mensaje. Ochoa formula sus textos con un carácter insistente en ideas preconcebidas que van acorde a lo que sostiene el Régimen. Legitimar un discurso es mantener el poder, que en su finalidad es control. Van Dijk ya recordaba que uno de sus peligros no es solo el silencio del disenso, la aceptación hegemónica, sino que en la limitación de las libertades de los otros genera inacción.

La pregunta se genera per se, ¿cómo es posible que un individuo que denota un discurso tan absolutista, violento e impositivo encabece la terna para ser  Superintendente de Información? Si la información es un derecho humano, hay suficiente evidencia en el discurso de Ochoa para entender que sus prejuicios ante la prensa privada, solo pueden vulnerar un estado de derecho.

Notas:

1 Ochoa, Carlos. Cruzada internacional Diario PP El verdadero.
2 Ochoa, Carlos. Ahora sí… Libertad de expresión… Diario PP El verdadero.
3 ídem.
4 Varios artículos de Ochoa, Carlos. Diario PP El verdadero.
5 Prieto Daniel, Análisis de mensajes.
6 Ochoa, Carlos. Cargamontón…¡¡¡ Diario PP El verdadero.
 7 Van Dijk, Teun. Análisis Crítico del Discurso. Pg. 18.
8 ídem. Pg.11.
9 Ochoa, Carlos. Ahora sí… Libertad de expresión… Diario PP El verdadero.
10 Ochoa, Carlos. La tristemente célebre CIDH… Diario PP El verdadero
11 Van Dijk, Teun. Análisis Crítico del Discurso. Pg. 26.
12 Ochoa, Carlos. Injerencia Extranjera… Diario PP El verdadero.
13 Ochoa, Carlos. La doble moral…  Diario PP El verdadero.
14 ídem.
Bibliografía: 
• Ochoa, Carlos. Cargamontón¡¡¡ Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Cruzada internacional Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Injerencia Extranjera… Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Prensa Mercantilista. Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Adios a la payola… Y otras hierbas. Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. La feria de las frecuencias. Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Ahora sí… Libertad de expresión… Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Ahora sí… Ley de Comunicación… Ya… Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Tontos útiles. Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Romero, un mártir del sistema. Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. La tristemente célebre CIDH… Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. ¿Diario independiente? Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Miserables… Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. ¿Equidad informativa? Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. La doble moral. Diario PP El verdadero.
• Ochoa, Carlos. Un año más de revolución. Diario PP El verdadero.

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